Historias para
Agradecer
La Fundación Empodérame acompaña a mujeres, niñas y familias sobrevivientes de trata de personas y violencia basada en género. Nuestro trabajo incluye apoyo jurídico especializado, atención psicosocial, asistencia humanitaria, acompañamiento en emergencias y acciones de incidencia para garantizar rutas de protección efectivas. Las siguientes historias muestran cómo, con apoyo técnico especializado, es posible reactivar procesos detenidos, proteger a mujeres y niños en riesgo, exigir respuestas institucionales y avanzar hacia decisiones que restituyen derechos. Son un testimonio del impacto del trabajo comunitario y feminista que Empodérame desarrolla diariamente.

Buscando la justicia para las víctimas de trata de personas y sus hijos
Luz* es una mujer venezolana que fue engañada a través de redes sociales y llevada a Ecuador, donde una red criminal la explotó sexualmente. Durante ese tiempo nació su hijo, Samuel*, producto de los abusos sufridos en el contexto de trata de personas. En 2021 logró escapar y llegar a Colombia con el bebé. Al llegar, el Estado la reconoció como víctima de trata y recibió apoyo inicial del sistema de protección infantil.
Historia de Éxito – “Mariela y su nieto en riesgo de apatridia”
Mariela* es una mujer venezolana que llegó a Colombia huyendo de violencia de género. Vive en Cúcuta y fue tratada durante 2 años por un grupo criminal en la ciudad, ella logró salir de la violencia y tiene a su cargo, de manera exclusiva, a su nieto de 8 años, también venezolano. El niño asiste a la escuela, está integrado a su comunidad y depende completamente del cuidado de su abuela.


Historia de Éxito – “Andrea: sobreviviente de intento de feminicidio en un burdel”
Andrea* es una mujer venezolana que migró sola a Colombia en busca de protección y oportunidades. En Cali terminó en un entorno de trata de personas donde las mujeres vivían bajo presión, vigilancia y control. Allí, en diciembre de 2021, sufrió un ataque brutal que casi la mata.
“Ana: un camino lento, pero firme, hacia la justicia”
Ana* creció en un entorno donde la violencia sexual era constante y normalizada. Desde los cuatro años sufrió abusos por parte de su padre biológico y otros adultos cercanos. Durante más de una década fue víctima de trata de personas, explotada por su propio padre. Vivió amenazas, silencio forzado y abandono
institucional. Aunque buscó ayuda, ninguna institución activó mecanismos de protección.

