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“La cooperación contra la trata no puede quedar en suspenso”


La reciente decisión del gobierno estadounidense, de suspender gran parte de la ayuda a Colombia marca un momento crítico para quienes trabajan en la prevención, protección y sanción de las redes de explotación humana. Según fuentes confiables, una de las consecuencias ha sido la paralización de programas de colaboración institucional entre Estados Unidos y Colombia, con impactos que ya se están evidenciando en territorio. 


Para la Fundación Empodérame, especializada en la atención psicosocial, jurídica y de derechos humanos de mujeres víctimas y sobrevivientes de trata de personas, este escenario genera una enorme preocupación. Las rutas de captación, tráfico y explotación están transversalmente vinculadas con dinámicas transnacionales que requieren respuestas conjuntas y sostenidas: más que nunca, necesitamos que los canales bilaterales de cooperación se mantengan abiertos.


La Fundación Empodérame no ha recibido fondos del gobierno de Estados Unidos ni de USAID, aunque reconoce que dichas ayudas beneficiaban a víctimas de trata de personas que actualmente no las reciben.


¿Por qué es clave para Colombia esta vía de cooperación?


La trata de personas no respeta fronteras

Colombia opera como país de origen, tránsito y destino de víctimas de trata. Muchas de las investigaciones y procesos judiciales dependen del intercambio de información, inteligencia y cooperación internacional para desmontar las redes criminales. Si se debilita la colaboración exterior, las víctimas quedan sin respaldo.


Los procesos están en marcha

No se trata solo de futuros proyectos, sino de casos ya abiertos, víctimas identificadas y rutas de derivación activas. Interrumpir la ayuda o la cooperación técnica significa permitir que redes criminales ganen terreno mientras los recursos institucionales se aflojan. Para las víctimas, cada día cuenta.


El valor simbólico y real de la solidaridad internacional

Que Estados Unidos decida recortar la ayuda envía un mensaje sobre la prioridad que se da a la lucha contra la explotación humana. Si Colombia pierde su interlocutor estratégico, las organizaciones de la sociedad civil y las propias víctimas pueden quedar aisladas frente a estructuras criminales que se fortalecen.


Refuerzo de capacidades nacionales

La cooperación no solo significa dinero: implica formación, mejores estándares de investigación, protección, asistencia a supervivientes, extradición, vínculos con la fiscalía internacional. Todas esas órdenes requieren continuidad. Un corte abrupto afecta la continuidad institucional, el seguimiento de casos y las rutas de reparación.


¿Qué pedimos a la Cancillería?


La Fundación Empodérame hace un llamado respetuoso y firme a la Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia para que:


  • Priorice la preservación inmediata de los programas de cooperación bilateral con Estados Unidos en materia de trata de personas, explotación humana y tráfico de personas, insistiendo en que los recortes no alcancen esos mecanismos.

  • Sustente en cada diálogo diplomático que la cooperación en trata no es un lujo, sino una urgencia que impacta vidas concretas, mujeres, niñas y jóvenes vulnerables.

  • Solicite explícitamente que la reducción de la ayuda no afecte los acuerdos técnicos y operativos que permiten la captura, traslado y asistencia de víctimas en contextos transnacionales.

  • Garantice que las organizaciones de la sociedad civil, especialmente aquellas que atienden a mujeres sobrevivientes, continúen recibiendo apoyo estratégico para su labor mientras se ajustan los nuevos escenarios de cooperación.

  • Incorpore en la agenda de relaciones exteriores una línea de protección integral de víctimas de trata, enlazada con la agenda de seguridad, justicia y derechos humanos, y no la deje subordinado únicamente a temas de narcóticos o seguridad militar.


Mirada de derechos humanos y feminista


Desde nuestra perspectiva abolicionista y de defensa de los derechos humanos, resulta indispensable recordar que detrás de cada red de trata hay personas concretas, con proyectos de vida arrebatados. Mujeres afrocolombianas, indígenas, migrantes, víctimas de violencia de género y niñas en condiciones de alta vulnerabilidad requieren un entorno institucional que no flaquee ante cambios políticos exteriores.

La reducción de la cooperación internacional no debe traducirse en la disminución de la protección o en la pérdida de espacios para la denuncia y reparación. Al contrario: el compromiso debe reforzarse.


Si quieres sumarte a esta petición firma aquí la carta que enviaremos a la Cancillería.






 
 
 

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