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Informe de Empodérame en la frontera revela datos sobre trata de personas

Actualizado: 17 nov 2025


Durante 2025, la Fundación Empodérame realizó un proceso de caracterización con 91 mujeres sobrevivientes de múltiples violencias. Cada una de ellas fue entrevistada en espacios seguros, con acompañamiento psicosocial, priorizando su historia, dignidad y autonomía.


Lo que muestran sus relatos es un patrón claro: la explotación sexual, la prostitución impuesta por necesidad y la trata no son hechos aislados, sino experiencias que se construyen sobre violencias previas no atendidas, precariedad económica, migración forzada y ausencia de protección efectiva.


Principales hallazgos


  • 67 mujeres estuvieron en prostitución en algún momento de su vida.

  • 55 fueron víctimas de violencia sexual en la niñez o adolescencia.

  • 47 ingresaron a contextos de explotación sexual siendo menores de edad.

  • 43 sobreviven actualmente en prostitución por falta de ingresos y opciones reales.

  • 43 presentan indicadores de trata de personas (captación, traslado, coerción, control o deuda).

  • 85 % de las mujeres en prostitución actual ya habían sido abusadas sexualmente antes.

  • 70 % reporta control económico o emocional de terceros que condicionaron su permanencia en explotación.

  • 39,6 % son mujeres migrantes venezolanas en contextos de alta desprotección.

  • 25,3 % son afrodescendientes, sobrerrepresentadas en situación de explotación.

  • 87,9 % pertenece a estratos 1 y 2, con empleo inestable o inexistente.


Sus historias 


Las mujeres no describen estas experiencias como voluntad, las describen como ausencia de alternativas. No hablan de elección, hablan de sobrevivir, de alimentar a sus hijos, de pagar deudas que no adquirieron, de sostener un hogar sin ingresos, de ser engañadas con promesas de trabajo, de depender de alguien que terminó controlando su vida.


Muchas no se reconocieron inicialmente como víctimas. Nombraron la violencia solo cuando se les escuchó sin juicio, sin presión, sin minimizar lo que vivieron.

También expresaron algo en común: el deseo urgente de recuperar estabilidad, seguridad, autonomía económica y salud emocional para rehacer su proyecto de vida.


Lo que este informe confirma


  • La explotación sexual y la trata empiezan mucho antes del hecho visible: empiezan en la infancia violentada, en la falta de oportunidades, en la pobreza, en la frontera que expulsa, en la institución que no responde y en la red que capta.

  • No es posible separar la explotación sexual de la desigualdad social que la produce.

  • La respuesta institucional no puede limitarse a atención temporal o asistencial; se necesita protección, investigación penal, reparación integral y prevención estructural.


Este informe nos convoca a:


  • Activar siempre la ruta de trata ante indicadores de explotación sexual, sin reclasificar los casos como “situación de calle” o “decisión personal”.

  • Garantizar atención psicosocial continua y especializada en trauma complejo.

  • Fortalecer investigación judicial contra redes y demandantes de explotación sexual.

  • Priorizar protección para mujeres migrantes, regularización segura y acceso a derechos básicos.

  • Implementar políticas públicas que generen ingresos dignos para mujeres sobrevivientes, evitando que la pobreza siga siendo el mecanismo que empuja a la explotación.

  • Escuchar a las sobrevivientes en el diseño de las respuestas estatales, no solo como beneficiarias, sino como expertas de sus propias realidades.


Estas 91 mujeres no son cifras vacías, allí se muestra que aún nos falta mucho por seguir trabajando. Son madres, hijas, hermanas, cuidadoras y sobrevivientes que han sostenido su vida en condiciones que nadie debería enfrentar. Hoy su voz exige acciones concretas, no interpretaciones.


Descarga el documento aquí:



Fundación Empodérame





 
 
 

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