Trata de personas para la realización de actividades delictivas forzosas
- Prensa Empoderame
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En la definición de trata de personas incluida en el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata
de personas (Protocolo de Palermo) del año 2000, no incluye la explotación para realizar actividades
delictivas como uno de los fines de explotación.
En la medida que ha aumentado el conocimiento de y la sensibilización hacía, finalidades de explotación
que habían pasado desapercibidas originariamente se han ido añadiendo nuevas finalidades de
explotación y una de ellas es el reclutamiento por asociaciones criminales, crimen organizado o
bandas para cometer actos delictivos. Forzar a alguien a delinquir es trata de personas.
Esta modalidad de trata consiste en las conductas de captación, transporte, traslado, acogida, recepción,
intercambio o traslado de control sobre una persona, empleando los medios propios de la trata coactiva
(violencia o intimidación), fraudulenta (engaño) o abusiva (aprovechamiento de la situación de
vulnerabilidad de la víctima o de poder sobre la misma) con la finalidad de explotarla, mediante la
realización de ilegales, anti normativas o actividades delictivas que tienen directamente relevancia penal.
Comprende todas aquellas prácticas o comportamientos de quienes solicitan, reclutan, participan,
provocan, incitan, promueven, inducen, utilizan, constriñen, involucran, faciliten, financien o colaboren
para que las personas participen en cualquier actividad ilegal o delictiva de los grupos armados o grupos
delictivos organizados; recurriendo a cualquier forma de violencia, amenaza, coerción o engaño que
conlleve a la vulneración o falta de garantía de sus derechos, con el propósito de obtener provecho
económico o cualquier otro beneficio.
Los grupos de delincuencia organizada se aprovechan con fines lucrativos de las personas más
vulnerables sin ninguna consideración por su seguridad y dignidad humanas, personas acosadas por la
pobreza, la falta de educación y la escasez de oportunidades, inmigrantes o niños y niñas de la calle e
indigentes u otros menores que no tienen tutores, ya que son objetivos fáciles para los delincuentes que
pueden captarlos para la realización forzada de actividades ilícitas o delictivas bajo coacción.
Aunque existen diferencias a nivel nacional en cuanto al tipo de actividades criminales a través de las
cuales se explota a las víctimas de trata para actividades delictivas, las principales actividades criminales
en las que son explotadas las personas objeto de trata con esta finalidad de explotación son:
• La trata de personas para delitos cibernéticos es una forma moderna de explotación donde se obliga
a víctimas, a cometer fraudes, estafas de inversión, sextorsión y otros fraudes en línea, utilizando la
tecnología para el reclutamiento y la operación, lo que permite a las redes criminales operar a
distancia.
• Estos delitos también están relacionados con otros, como el movimiento de dinero ilícito, la
corrupción, la falsedad documental, el tráfico de productos ilícitos, la ciberdelincuencia o el
terrorismo.
• Se fuerza a las víctimas a realizar diversas actividades ilegales que, a su vez, generan beneficios para
las organizaciones delictivas. Estas actividades pueden incluir robo, cultivo de drogas, venta de
artículos falsificados y, más recientemente, estafas, que a menudo se llevan a cabo mediante el uso
indebido de la tecnología. A menudo se exigen cuotas a las víctimas, y pueden sufrir duros castigos
si no las alcanzan.
• La comisión de otras actividades delictivas como el carterismo (sustraer objetos de bolsillos o bolsos
sin que la víctima se dé cuenta), el robo en cajeros automáticos, el hurto en comercios o el robo de
metales, hurtos en comercios, tráfico de estupefacientes y otras actividades similares que están
castigadas con penas e implican una ganancia económica.
• Cultivo de cannabis.
• Producción de metanfetamina.
• Tráfico de estupefacientes / contrabando de drogas.
• Producción de productos falsificados.
La trata de seres humanos para explotación criminal es la forma menos conocida de trata. Está previsto
en documentos normativos internacionales principios como el de no punibilidad de las víctimas de trata
lo que constituye el claro reflejo del abordaje basado en los derechos humanos clave para identificar,
promover los derechos y asistir a las víctimas.
Se entiende el principio de no punibilidad como aquella prohibición de arrestar, imputar, detener,
acusar, penalizar o sancionar de cualquier otra forma a las víctimas de trata por las conductas
ilegales en las que han intervenido como consecuencia directa del proceso de despersonalización
vivido en su condición de víctimas de la trata.
Apartes de un caso:
Iván Cano, el preso del horror de México(Original y completa)
Este joven colombiano, que sufre el síndrome de Marfan, denuncia haber sido engañado y reclutado de
forma forzada por el Cártel Jalisco Nueva Generación. Después de dos semanas de torturas, la Guardia
Nacional llegó al rancho de Michoacán donde estuvo secuestrado. No lo liberó, sino que lo arrestó por
portación de armas de uso exclusivo del Ejército. Desde entonces, con su discapacidad, lucha por salir
de la cárcel...
... Un chico alto —de 1,87 metros—, con brazos largos y muy delgado —apenas 50 kilos—, sale del
aeropuerto de Guadalajara, en Jalisco. Es su primera vez en México, también la primera vez que sale de
su país. Es de Villavicencio (Colombia), tiene 25 años y se llama Iván Esteban Cano Hernández. Está
ilusionado, ha tardado casi un año, pero, por fin, ha conseguido un trabajo. Iván tiene el síndrome de
Marfan, una enfermedad genética que le ocasiona fallos musculares, problemas de corazón y una fuerte
pérdida de visión. A pesar de su discapacidad, él siempre ha tratado de salir adelante, cómo le enseñó su
familia. Tiene estudios en contabilidad y es técnico en sistemas informáticos, justo lo que buscaba la
compañía mexicana de paquetería que le contactó por internet y que le ha pagado un viaje de 3.600
kilómetros. Gracias a esta oportunidad ha montado por primera vez en un avión. Ha aprovechado una
escala en Cancún para mandarle un mensaje a su madre: “Mamá, ya llegué a México y estoy bien”. Es
lo único a lo que le ha dado tiempo...
... Nada más aterrizar en Guadalajara recibe una llamada de la empresa: un vehículo le espera a la salida
del aeropuerto. Los que le van a recoger ya tienen la referencia de su cara y al verlo, con su maleta
pequeña de rueditas, solo gritan: “¡Iván!”. Piensa, mientras lo dirigen a una camioneta negra con vidrios
tintados, que parecen amables. Dentro ya están tres hombres grandes, acuerpados, de unos 30 o 40 años.
Tienen acento mexicano. Llevan gorras y pasamontañas. Iván se queda paralizado, no puede pensar en
nada. La camioneta sale del camino principal del aeropuerto y se orilla en un Oxxo. Ahí le tapan la
cabeza, le agarran las manos y gritan: “¡Cabrón, no te muevas porque te matamos!”. Es la tarde del 12
de mayo de 2025 y es justo en ese momento cuando Iván Cano comienza a llorar...
... Este colombiano denuncia haber sido engañado y reclutado de forma forzada por el Cártel Jalisco
Nueva Generación (CJNG). El crimen organizado quería que él hackeara para ellos, que consiguiera
datos personales y ubicaciones de algunos objetivos. No supo ni pudo hacerlo. Durante dos semanas, el
joven, con discapacidad, aguantó el secuestro y las torturas. A finales de mayo, un operativo de la
Guardia Nacional llegó a un rancho de la sierra de Michoacán, en la frontera con Jalisco. Ahí, en ese
terreno minado, estaba Cano. Sin embargo, no fue liberado, sino detenido por portación de armas de uso
exclusivo del ejército, un delito federal que conlleva prisión preventiva oficiosa...
... Nació en Villavicencio, la capital del departamento del Meta, una ciudad golpeada por la guerra con
las FARC y los paramilitares, la puerta de entrada a los Llanos Orientales de Colombia. Una localidad
de unos 580.000 habitantes que, aunque ha mejorado sus cifras, todavía registra un 29% de población
que no alcanza a cubrir las necesidades básicas. Es el caso de la familia de Iván. “Pobre, pero con muchos
valores y conocimientos”, ...
... “Yo nunca lo hice enfermo. Nunca le alimenté a él esa situación y eso lo ayudó a salir adelante”, dice
su madre. A principios de año, Iván Cano llevaba ya meses en la búsqueda de trabajo. Los procesos
solían terminar cuando llegaban a su condición de salud. Por eso, con angustia, empezó a mover su
currículum en Internet, en plataformas internacionales de empleo como Enjobs. Cuando a los dos meses
de apuntarse recibió un correo electrónico, interesado en su perfil, se entusiasmó mucho...
El intercambio de mensajes continuó hasta que le dijeron que el trabajo era suyo. Se trataba de un cargo
administrativo, “en temas de contabilidad y respaldo computacional”, explica Cano en una entrevista
telefónica con EL PAÍS, tal y como lo contó en su primera audiencia al juez. Le ofrecieron un salario de
45.000 pesos mexicanos al mes, unos 2.500 dólares, una suma que triplicaba el sueldo de cualquier
trabajo similar en Colombia...
... El contrato tenía una duración de seis meses y solo lo firmaría a su llegada. Por eso, debía entrar a
México con visa de turista. Ellos le pagaron los vuelos y el hotel. Además, le transfirieron a través de
Western Union 5.000 pesos mexicanos (unos 250 dólares) para todos los gastos de su traslado desde
Villavicencio hasta Guadalajara. Este tipo de engaño es ahora una parte medular del reclutamiento
forzado de los carteles mexicanos. Con ofertas falsas, que incluyen todos los gastos de traslado pagados,
el Cartel Jalisco Nueva Generación engrosa sus filas con jóvenes humildes que solo quieren trabajar.
“Yo lo sentí muy bien. Tanto tiempo buscando empleo. Pensé que era una buena oportunidad para mí.
Dije, vamos a hacerlo, lo veo totalmente legal y voy a poder trabajar para ayudar a mi familia”, cuenta
Iván...
Lo llamaron a comienzos de mayo para ultimar detalles....
... Los detalles de las dos siguientes semanas se mezclan en la cabeza de Iván. Sabe que lo trasladaron
a una “casa de entrenamiento, como una casa de tiro”. Que lloraba cada vez que escuchaba los disparos
y no sabía qué hacer. Sabe que le quitaron nada más llegar su ropa —sus zapatillas blancas, su buzo
rojo— y que le dieron prendas de tipo militar. Sabe que ya nunca volvió a ver la maleta con sus cosas,
tampoco sus documentos ni su celular. Sabe que ya solo durmió en el suelo. Que comió poquitas veces,
arroz y frijoles, “todo bien picante”, y que le tiraban el plato al piso. Que lo agarraban a patadas, a
tablazos, que algunos de los golpes en los testículos le dejaron un daño que todavía siente. Que le dijeron
que lo iban a matar, a desaparecer, a él y a su familia. Sabe lo que querían que hiciera: hackear...
...Iván Cano afirma tajante que se opuso a la petición del cartel: no quería ni tampoco sabía. “No alcancé
a hacer lo que ellos me pidieron porque yo no tenía idea, yo no he hackeado en mi vida, nunca. Y sé de
sistemas y estudié para eso, sí, pero yo nunca en mi vida fui ladrón cibernético”, apunta: “Yo les dije
que yo no era malo, yo no era una persona delincuente. Mi mamá nunca me crió con esas perspectivas.
Siempre toda mi vida he hecho todo bien a pesar de mi enfermedad, a pesar de mi discapacidad. He
tratado de salir adelante haciendo las cosas bien, nunca en mi vida se me había pasado en la cabeza ser
un delincuente o ser un sicario” ....
Esa negativa trajo más torturas como consecuencia. En un momento —no recuerda el día— cuenta que
trató de huir, pero que no logró correr muy lejos. Se desbarrancó y se dañó un tobillo. Lo agarraron. ...
Después, lo trasladaron de lugar, sin su maleta ni su ropa, en un ejemplo más del inventario del horror
de los objetos que dejan atrás las víctimas del crimen organizado, un rastro de memoria frente a las
garras del cartel....




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