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Frente a las adversidades, avanzamos en la labor compañeras

hace 8 horas
4 min de lectura

Es de nuestro interés dar a conocer los avances obtenidos en estos tiempos de adversidad donde no detuvimos nuestras labores, sino nos adaptamos y adquirimos otros compromisos para apoyar y sostener estas situaciones inesperadas que aumentan la vulnerabilidad y disminuyen la garantía de Derechos Humanos.


En agosto inauguramos un centro para atender a mujeres, niñas y niños sobrevivientes de trata y explotación sexual, este centro nos ha permitido atender desde el primer momento a mujeres con seguimiento y acompañamiento respaldado por la Alcaldía de Santiago de Cali.


En alianza con SPACE Latinoamérica y Coalition Against Trafficking in Women reunimos en Palmira, Colombia a lideresas sobrevivientes de trata de varios países de la región. Del 1 al 4 de septiembre se realizaron jornadas de trabajo conjunto con el fin de trazar una hoja de ruta como punto de partida para la red que busca ser organizada y coordinada por las propias sobrevivientes; que responda de forma adecuada a sus necesidades y que reúna las voces de la experiencia para participar en espacios de incidencia, decisión y desarrollo de políticas públicas contra la trata de personas.


Durante este año mantuvimos, junto con la Unión Temporal Protección y Vida 2026 y la Unión Temporal Metis 1789, un programa de formación en Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario y tecnología dirigido al personal vinculado a los esquemas de protección de la Unidad Nacional de Protección. Solo el convenio con ambas empresas vinculó a más de 800 firmantes de paz. Es la continuación de un trabajo que empezamos en 2022 y que se ha sostenido, con ajustes, durante cinco ciclos consecutivos.


Seguimos ejecutando el convenio con el Ministerio de Justicia y del Derecho para que mujeres condenadas cabeza de familia cumplan Servicio de Utilidad Pública en nuestra Fundación en municipios del Valle del Cauca como San Pedro y Cali como alternativa a la sanción penal.


También en San Pedro, Valle del Cauca, avanzamos en el sostenimiento de la Casa de la Mujer Sanpedreña, un centro de atención propio para mujeres sobrevivientes de violencia de género, que se construyó gracias al comodato de un lote entregado por la Alcaldía del municipio.


Nuestra red nacional e internacional de voluntarias adscritas a la Fundación Empodérame, activaron una línea exclusiva para dar primeros auxilios psicológicos y contención emocional a todas las personas que se comunicarán a solicitar este servicio gratuito, dispuesto por profesionales de Colombia, México y España.


Como es posible evidenciar, estos logros están sostenidos por nuestra red de apoyo que hemos creado a través de los años con amor y responsabilidad mutua. Esta red en estos momentos complejos ha hecho posible continuar y aportar un granito de arena en ayudar a quienes lo necesitan para sobrellevar o superar la catástrofe. 


Por esto, agradecemos a las colectivas feministas de Bogotá; Arca de Juana, Colectiva Enguarichadas, Destapemos La Olla y Unas Tales Feministas. Al Centro de Educación Montessori (Bogotá), a Global Shapers Cali y Zero Violencias (España) quienes nos apoyaron con la recolección de recursos y la entrega de ayuda humanitaria para nuestras usuarias. Empresas como Dyval S.A. y Agualogic que nos otorgaron donaciones en especie; o Emprendedores como Manna Bakery & Cafe de colombianos que movilizaron acciones desde el exterior. A todas y cada una de estas acciones agradecemos su apoyo.


Estos vínculos permitieron hacer entrega de mercados, kits de aseo y ropa a mujeres lideresas, sobrevivientes y madres cabeza de hogar o en estado de embarazo vinculadas a los procesos coordinados por la Fundación Empodérame.


Los retos


El primero es sostener liderazgo real de las sobrevivientes y no solamente atención hacia ellas. Construir una red que las propias lideresas dirijan toma más tiempo y más recursos que operar un programa de servicios, y no siempre existe financiación disponible para este fin.


El segundo es operar dentro de un sistema de justicia y de protección que, como hemos documentado con datos oficiales, deja en indagación a nueve de cada diez procesos por trata de personas. Acompañar a una sobreviviente para que denuncie, sabiendo que la probabilidad de que ese proceso avance es baja, exige sostener expectativas realistas sin que eso apague la motivación para seguir haciéndolo.


El tercero es la sostenibilidad financiera. La mayor parte de nuestro trabajo depende de convenios y contratos de corto plazo con entidades públicas o de cooperación internacional. Eso obliga a mantener corriendo, en paralelo, varias postulaciones y convenios distintos para que el trabajo no se detenga entre un ciclo y el siguiente.


Ahora las dificultades concretas de este año.


El 10 de agosto, un sismo de magnitud 7.4 afectó a Cali. Tuvimos que hacer una evaluación de emergencia y decidir, con información limitada, si el Encuentro Internacional de Sobrevivientes previsto para septiembre se sostenía o se aplazaba. Terminamos sosteniéndolo. También tuvimos que replantear un proyecto que veníamos formulando para Cúcuta y convertirlo en una propuesta de empoderamiento cívico post sismo para cien mujeres en Cali.


Y hemos tenido que insistir, por escrito y en más de una ocasión, para que se nos pague trabajo ya ejecutado y facturado dentro de convenios con entidades del Estado. Sostener un equipo y una operación mientras se espera ese pago no es fácil. 


Nada de esto detiene el trabajo. Seguimos avanzando.





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