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Alemania reconoce el fracaso de su política de “trabajo sexual”


Alemania admite que la legalización de la prostitución no produjo protección, seguridad ni reducción de la explotación sexual. La discusión pública se reactivó este noviembre de 2025, cuando la presidenta del Bundestag, Julia Klöckner, afirmó que Alemania debe sancionar el consumo de la prostitución y calificó al país como “el burdel de Europa”. La ministra de Salud, Nina Warken, respaldó la declaración y confirmó que el Estado debe avanzar hacia el modelo nórdico, que penaliza al comprador y no a las mujeres en prostitución.


Alemania legalizó la prostitución en 2002 y en 2017 reglamentó el registro obligatorio de mujeres y la expedición de licencias para burdeles. A 2024, el Estado reporta 32.300 mujeres registradas, con una estimación de miles más sin registro oficial. Organizaciones, académicas y agencias de derechos humanos sostienen que la cifra real es considerablemente superior.


La profesora Julia Wege, experta en trata y explotación sexual de la Universidad de Ravensburgo-Weingarten, confirmó que la regulación no se diseñó desde una política de derechos de las mujeres y que permitió expansión comercial a proxenetas, burdeles y redes. También señaló que la violencia, la dependencia económica, el control sobre mujeres migrantes y la ausencia de garantías efectivas no disminuyeron, sino que quedaron administradas dentro del marco legal del mercado.


Los datos expuestos por fuentes estatales y académicas coinciden:


*Más del 90% de las víctimas de explotación sexual en Alemania son mujeres.

*La regulación no redujo la trata ni el control de terceros sobre mujeres en prostitución.

*La industria sexual opera como sector económico de alto lucro, con recaudación fiscal para el Estado.

*Las mujeres migrantes enfrentan barreras lingüísticas, económicas, migratorias y administrativas para acceder a protección real.

*Los mecanismos de denuncia, protección y justicia no se implementaron a un nivel que modificara las condiciones de explotación.


El Parlamento Europeo, en 2023, recomendó a los Estados implementar medidas enfocadas en penalizar la demanda y fortalecer rutas de salida, lo que respalda el giro actual de Alemania.


Fuentes del análisis:


  • Euractiv (Ediciones Europa y España)

  • Junge Freiheit (Alemania)

  • Parlamento Europeo, Resolución 2023 sobre el modelo nórdico

  • Declaraciones oficiales de Julia Klöckner y Nina Warken

  • Pronunciamientos académicos de la Profesora Julia Wege



¿Por qué este modelo no es viable en Colombia?


Replicar el modelo de regulación alemán en Colombia produciría efectos ya documentados:


  1. Aumento del proxenetismo y legalización del lucro de terceros.

  2. Consolidación de mercados de explotación sexual bajo control estatal administrativo.

  3. Mayor captación de mujeres en pobreza, migrantes, racializadas y sin redes institucionales de protección.

  4. Incapacidad real del Estado para garantizar seguridad, salida y reparación en territorios con economías criminales instaladas.

  5. Normalización social del acceso sexual pago a mujeres empobrecidas.


La regulación no transformó las condiciones estructurales que empujan a las mujeres a la prostitución en Alemania. En Colombia, esas condiciones son más profundas y menos acompañadas por infraestructuras estatales eficaces. El resultado ya es predecible.


¡Nuestra militancia!


La evidencia obliga a tomar posición. La respuesta institucional no puede centrarse en administrar la explotación sexual ni en reglamentar el mercado. La intervención debe centrarse en:


Desmantelar la demanda, afectar los ingresos de terceros, garantizar rutas de salida efectivas, reconocer la prostitución como un sistema perpetuado por desigualdades y no como un sector productivo es nuestro llamado al gobierno de Colombia.



 
 
 

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